La “idea Caribe” se propagó en Europa gracias a la imprenta y a grabados como los de Theodor de Bry.


Publicado el 17/04/2019
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1A pesar de que la existencia de los Caribes forma parte del imaginario colectivo antillano (incluso el mar que nos une se llama Caribe), no ha sido posible encontrar una sola traza arqueológica o científica que demuestre que, en efecto, en las Antillas vivió una tribu que comía carne humana. Aquellos investigadores que todavía defienden la teoría de la existencia del grupo Caribe lo hacen sobre la base exclusiva de las fuentes documentales. Es decir, la única fuente para asegurar que los Caribes existieron son los Cronistas de Indias. Las primeras referencias al grupo Caribe las encontramos en el Diario de Colón. Por ejemplo, en la anotación del 4 de noviembre de 1492 se puede leer: “…no lejos de allí en las islas había unos monstruos con cabezas de perro y un solo ojo que comían carne humana.” Días más tarde, el 26 de noviembre, Colón volvió a retomar el tema de poblaciones caníbales, esta vez para decir:

“Toda la gente que hasta hoy he hallado dicen que tienen grandísimo temor a los caniba o canima, y dicen que viven en esta isla de bohío…”

El propio Colón aseguró que nunca vio a estos hombres y que nunca visitó las islas que supuestamente estaban ocupadas por poblaciones caribes. En este aspecto no es posible “ignorar el hecho de que Colón, con el objetivo de dar credibilidad a sus propuestas comerciales manipuló el conjunto de relatos fragmentados que recibió de los indígenas”.

Paradójicamente, los cronistas posteriores a Colón no volvieron a mencionar la existencia de hombres de un solo ojo, pero sí continuaron con el tema de poblaciones antropófagas. Tal fue el caso del físico Diego Álvarez Chanca, quien participó en la invasión española a la isla de Guadalupe en el año 1493. Álvarez Chanca encontró en varias de las casas indígenas huesos humanos colgando de los techos de las casas. Luego de esa observación (solo ocular), Álvarez Chanca saltó a la conclusión precipitada de que esos huesos habían sido roídos por los habitantes de Guadalupe. Esta conclusión la hizo sin haber visto o comprobado que en efecto fue correcto.

En Puerto Rico obras como las de Cayetano Coll y Toste, durante el siglo XIX y comienzos del siglo XX, han sido mayormente responsables de que tales inexactitudes permanezcan arraigadas en nuestra conciencia histórica. Sus escritos han adquirido prestigio tal, que son utilizadas con el carácter de fuentes primarias para el estudio del tema indígena. En cuanto a la antropofagia, Coll y Toste se nutrió principalmente de Álvarez Chanca y Pedro Mártir de Anglería para repetir: “en los hogares de esta isla (Guadalupe) se encontraron señales evidentes de canibalismo en cabezas de hombres colgadas y cestos llenos de huesos humanos”.

Sin embargo, la teoría de la existencia del complejo Caribe en las Antillas ha sido rechazada por importantes arqueólogos, antropólogos e historiadores quienes afirman que al no existir evidencia arqueológica que la sustente, debemos eliminar a este grupo cultural de los estudios antillanos. Trabajos como los del antropólogo puertorriqueño Jalil Sued Badillo, en su texto Los Caribes: realidad o fábula, desbaratan con éxito la idea acomodaticia para los conquistadores españoles de que, en 1492, las Antillas estaban bajo amenaza de invasión caribe y que fueron “salvadas” por los españoles.2​ Por su parte, los arqueólogos Luis Chanlatte e Yvonne M. Narganes fueron aún más categóricos al señalar que: “es nuestro deber indicar que de los controversiales (y atractivos) caribes, no tenemos evidencias arqueológicas de su existencia en las Antillas, como grupo étnico o cultural.”




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