La metalistería romana


Publicado el 20/05/2017
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1Los objetos que englobamos bajo el término “artes suntuarias” son muy diversos, como por ejemplo, la metalistería decorativa, las piedras preciosas grabadas y la joyería.

A diferencia de la mayor parte de la arquitectura y la escultura, que alababan las hazañas del mecenas, del gobernante o del Estado, las piedras preciosas y los objetos de plata se destinaban generalmente al uso personal. Tenían carácter privado.

La metalistería romana

Debido a que las clases nobles y ricas, quisieron poseer suntuosas vajillas de plata como elemento de distinción, se realizaron gran cantidad de vasijas, copas y platos en este material. Su decoración suele estar relacionada con las cultas conversaciones que poseían sus propietarios durante la cena, aunque también encontramos el interés por la ornamentación vegetal, como guirnaldas y hojas de acanto. El tema más frecuente para las copas era el del dios del vino, Baco.

Vajillas metálicas romanas procedentes del  Tesoro de Neupotz

El tesoro encontrado en Bascorelae, cerca de Nápoles, se compone de infinidad de tazas de plata y vasos preciosos. Debió pertenecer a un personaje de la familia imperial, ya que en uno de sus vasos está representado el triunfo de Tiberio.
Otro vaso de este tesoro lleva una curiosa decoración de esqueletos tocando instrumentos musicales. El orfebre escribió en griego la identificación de los personajes.

Sin embargo, el material más utilizado para la vajilla y los elementos utilitarios fue el bronce. Destacan los pequeños muebles en bronce, repujados o fundidos, y en concreto, un precioso brasero romano que procede del Templo de Isis en Pompeya y que es sostenido por cuatro apoyos que representan los pies de un león.

Este material también se empleó en la mayoría de las piezas de las armaduras que los soldados portaban en los desfiles, como son los cascos, las vainas de espadas, los cinturones, etc.

Las piedras preciosas grabadas

Las gemas se obtenían de una amplia variedad de piedras: la sarda, la cornalina, el ónice, la amatista, el granate o el zafiro. Algunas de ellas se importaban de regiones lejanas como la India.

El término camafeo se refiere a la figura tallada en relieve en una piedra preciosa. Nos han llegado numerosos ejemplos, como es el gran camafeo atribuido a Dioscórides. La escena se divide en tres partes. En la superior, se sitúan los gloriosos antepasados, entre los que está Augusto, que se complacen del triunfo de sus herederos, Tiberio y Livia. La parte inferior, simboliza el mundo de los vencidos.

Gran cantidad de gemas se tallaron para los anillos de sello. Los romanos concedían al sello gran importancia, podía ser visto como atributo personal, como insignia o distintivo social de las órdenes de los caballeros y senadores y como signo de autoridad.

En algunas ocasiones, también se vaciaban grandes nódulos de piedras preciosas con el fin de servir de vasijas para beber y se tallaban a camafeo.

Debido a la gran consideración que los romanos tuvieron siempre del retrato, encontramos retratos en gemas de los gobernantes y de sus familias, así como pequeñas figurillas independientes.

La joyería

Los ornamentos personales se caracterizan por el esplendor de las joyas, que se lucían en grandes cantidades en collares, brazaletes, broches y cinturones con hermosas hebillas. Ejemplos, hebilla de Thetford (Gran Bretaña) o el tesoro de Tènes (Argelia).

El trabajo en hueso y marfil estuvo muy extendido durante toda la época romana. Entre las obras de marfil más significativas está el cofre del Museo Cívico de Brescia, conocido con el nombre de la Lipsanotheca de Brescia y que está decorado con escenas del Antiguo y Nuevo Testamento.

De gran valor son los dípticos consulares, que eran encargados por la nobleza y su finalidad era conmemorar acontecimientos importantes como matrimonios y nombramientos. Eran tablillas plegables de marfil adornadas con diversas representaciones figuradas. Ej. Díptico de Estilicón.

La cerámica romana

Casi toda la cerámica romana esté hecha a torno, aunque algunas piezas, se hacían colocando arcilla en moldes.

Cerámica romana. Cartagena

En su mayor parte, la cerámica romana tuvo carácter utilitario, y se prestó poca atención a la decoración que no estuviera relacionada con la función de la vasija. Pero existieron una serie de piezas caras y bien ejecutadas, para la exhibición o para el servicio de mesa, a menudo muy decoradas, que se pueden comparar sus equivalentes de metal o de vidrio.
Los estilos decorativos fueron muy variados, desde el naturalismo hasta las curvilíneas abstracciones.

Lucernas romanas en el Museo Arqueológico de Alicante

El vidrio también ocupó un papel destacado, y poco a poco fue desplazando a alfarería, sobre todo en copas y vasos.

Artes menores romanas en España

La orfebrería, la platería, la metalistería, la cerámica y el vidrio alcanzaron gran desarrollo en la Hispania romana.

La orfebrería de tradición ibérica asimiló pronto las nuevas técnicas y formas de los objetos suntuarios y de adorno romanos, llegando a producir obras de gran belleza. Como por ejemplo, La pátera de Ontañes (Santander), que está dedicada a una diosa local, Salus Umeritana, la ninfa del manantial de unas aguas medicinales. Las figuras representadas en la pátera se hallan yuxtapuestas y se relacionan idealmente con la ninfa desnuda y recostada que, desde lo más alto del conjunto, contempla los sacrificios que se hacen en su honor.

El disco de Teodosio, hallado en Almendralejo (Badajoz), de plata, es un enorme plato o “misorium” realizado para una donación imperial. En este caso el donante es Teodosio, que celebraba diez años de reinado, según figura en la inscripción grabada al borde de la pieza.

La decoración en relieve del interior, refleja al emperador, flanqueado por sus hijos, Arcadio y Honorio, bajo una estructura arquitectónica. Teodosio está entregando un díptico a un personaje empequeñecido y debajo, aparece Tellus (la Tierra), con sus atributos, que simboliza la prosperidad de su reinado.

La espléndida cabeza de Augusto tallada en ónice, de Tazazona (Zaragoza), muestra el alto nivel logrado en la talla de piedras preciosas y semipreciosas.

La cerámica de tipo tradicional siguió produciéndose en los alfares locales para satisfacer las demandas de almacenaje y uso doméstico, como las grandes tinajas esféricas y las ánforas cilíndricas. En las grandes ciudades se optó por una cerámica fina, estampada y barnizada, conocida con el nombre de “terra sigillata”. Ej. Vaso de terra sigillata hispánica procedente de Velilla (Zaragoza).




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