El Beato de la Seu d’Urgell vuelve al siglo X


Publicado el 25/08/2016
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1Once siglos de vida dan para muchas historias. Algunas buenas, otras no tanto. Como el robo de que fue objeto en septiembre de 1996, cuando dos encapuchados lo sustrajeron tras reducir con aerosol a una vigilante y romper con una maza la vitrina donde se exponía. Por suerte, fue recuperado a los pocos meses, en enero de 1997 por la Guardia Civil. Pero estaba mutilado. Los ladrones habían arrancado, cortado con un cúter, uno de sus 239 folios (el número 15) para mostrarlo al posible comprador como prueba de que lo tenían en su poder. La página no se ha recuperado. Hablamos del Beato de Liébana de la Seu d’Urgelluna de las 27 copias —en Cataluña se conserva otra en Girona— que se conocen de este códice de pergamino del siglo X escrito en letra visigótica redonda e ilustrado con 79 miniaturas, unos dibujos esquemáticos y coloristas que son los que le dan su valor.

Una de las páginas miniadas del Beato, una vez intervenido el libro.
Una de las páginas miniadas del Beato, una vez intervenido el libro. CRBMC

El libro, en el que se comenta laApocalipsis de San Juan, fue el mayorbest-seller de la Alta Edad Media y su precio es altísimo. Cuando se robó se dijo que rondaba los 18 millones de euros.

Cuando se recuperó —en la clínica de un psiquiatra de la ciudad de Valencia— el libro no volvió a exponerse y pasó a conservarse bajo siete llaves en un lugar que no ha trascendido. En su lugar se exhibe una copia facsímil que muchos creen que es la original.

En 2014 el Beato fue trasladado al Centre de Restauració de Béns Mobles de Catalunya (CRBMC) con el mayor de los secretos y toda la discreción para hacerle un chequeo e intervenir por primera vez desde que fue robado y recuperado. Los trabajos se prolongaron durante todo 2015 y ahora, desde hace unos meses, el valioso libro vuelve a estar en la capital del Alt Urgell, justo cuando se cumplen, el próximo mes de septiembre, los 20 años de su robo. “No presentaba una gran problemática, pero tenemos que saber cómo están las grandes obras de nuestro patrimonio y realizar una valoración, con serenidad, de su estado”, explica Àngels Solè, directora del centro de la Generalitat que asegura que no si no se han explicado hasta ahora los trabajos —se acaba de publicar un artículo sobre la intervención en la revista del centro Rescat— ha sido por un tema de seguridad “por la calidad y el gran valor artístico de la pieza”.

Joan Martí, obispo de la Seu y Santiago López Valdivieso, director de la Guardia Civil, con el Beato en 1997, cuando se recuperó.
Joan Martí, obispo de la Seu y Santiago López Valdivieso, director de la Guardia Civil, con el Beato en 1997, cuando se recuperó. EFE

Tras trasladar el libro al centro de Valldoreix, comenzaron los trabajos coordinados por Carme Balliu: Se realizó un análisis fotográfico, empleando todo tipo de luces: difusa, rasante, fluorescencia ultravioleta e infrarrojos, y fisicoquímico, con la idea de identificar los problemas y ver diferentes tintas y reintegraciones anteriores tanto en el soporte como en la encuadernación. “Se observaron deformaciones por el cambio de humedad y su manipulación a lo largo de los siglos; alguna rotura y pliegues y problemas derivados de intervenciones anteriores”. Entre ellos el uso de cinta autoadhesiva en alguno de los folios como en el 150 para unirlo al volumen. “Nada grave pero que si se dejan pueden ser irreversibles. Hemos colocado papel barrera en algún caso y se han hecho pequeñas reintegraciones con papel japonés imperceptible que permite manipular las páginas, una especie de microcirugía”, prosigue Solé que resalta que han podido trabajar con calma, “tal y como merece una obra de esta envergadura y su antigüedad, más de 1.000 años por la gran sensibilidad que tiene el obispado de la Seu con su patrimonio”.

En cuanto a cómo se ha tratado la página mutilada y desaparecida, Solé que resalta “que estaba dignamente cortada” deja claro que en ningún momento se planteó su reintegración, atendiendo a criterios de restauración. “El robo y la hoja arrancada forman parte de la historia del Beato”, resalta. Lo que sí han preparado ha sido una caja especial para conservarlo. “Es magnífica y cumple todos los protocolos del siglo XXI”, remacha la directora.

“EL LADRÓN SE RIÓ DE TODOS”

Pese a que el 29 de septiembre se cumplen 20 del robo el subteniente Jesús Pastor, que participó en la operación del Grupo de Patrimonio de la UCO que recuperó el Beato, recuerda los detalles con gran nitidez. De hecho, en 2005 escribió el libroOperación Beato en el que contaba la investigación y las anécdotas, como que infiltraron un agente en el ambiente gay valenciano que frecuentaba el ladrón para estar cerca de él y saber sus movimientos. También cómo el ladrón durante un interrogatorio se puso celofán en los dedos para no manchar el libro con la grasa de sus dedos.

“El ladrón se rió de todos”, explica. En efecto, el francés Gilbert Julien Ollier, engañó a sus cómplices, a los que pagó el millón de pesetas que les prometió con dinero falso; al juez y a la propia Guardia Civil, al utilizar una identidad falsa que no se descubrió hasta que el verdadero Gilbert fue detenido en la frontera. También a los funcionarios de la cárcel de Lleida donde cumplía condena desde 1998 ya que, tras escaparse durante un permiso, les envió desde Brasil una postal donde les agradecía su buen trato. Fue la última vez de la que se tuvo noticia de este ladrón de guante blanco que ya había robado otros libros. “Lo peor es que el delito ha prescrito”.

El agente describe al ladrón como frío y calculador. “Estuvo durante varios años dando clases de inglés en Sallent y nadie sospechó de él, pero si utilizó una identidad falsa es que lo tenía todo pensado”. Pastor reconoce que sigue pensando en el caso y no descarta que algún día el folio 15 mutilado aparezca de nuevo. “Sigue en la base de datos de la Interpol”, explica.

No es la primera vez que el centro de restauración de la Generalitat interviene en una de las piezas de este obispado. Por él han pasado objetos tan valiosos como la capa pluvial del Sant Ermengol, patrón de la diócesis conocido por su labor en la construcción de puentes muy venerado por la sociedad de entonces, la del siglo X. Se trata de una pieza muy especial de origen árabe de seda y lino decorada con unos pavos reales tornasolados. También se ha restaurado una bula pontificia del año 1001 en la que el papa Silvestre II confirma las posesiones de la diócesis de Urgell, considerada uno de los documentos fundacionales de Andorra.

25.000 personas al año

“Es el obispado más grande de Cataluña, con muchos bienes artísticos y muchas parroquias, algunas con poca población”, asegura Clara Arbués, delegada de patrimonio del obispado. Esta diócesis cuenta desde 1957 con un museo situado en la antigua casa del decanato en el que se recogen las piezas del tesoro de la catedral y las principales piezas de esta diócesis. Su director es mosén Josep Maria Mauri i Prior.

El año pasado lo visitaron 25.000 personas y desde hace dos se trabaja en el proyecto para ampliarlo y modernizarlo. “Las museografías mueren y esta es de los años ochenta y hay que mejorarla porque ha caducado”, explica Arbués. No existe todavía un proyecto definitivo, ni se cuenta con la financiación para llevarlo a cabo. Eso sí. Ya se ha adquirido Ca n’Armenter, un edificio medieval situado junto al museo conocido como el “del papa Luna” por pertenecer a la familia aragonesa de los Luna y así poder ampliar las instalaciones. “En el nuevo museo la pieza estrella será el Beato y las piezas más relevantes que se pondrán en valor, pero también la propia catedral y su evolución histórica, que no se ha explicado bien hasta ahora. La idea es crear un museo del arte del siglo XXI”, remacha Arbués.




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